¿A quién no le gusta gastar menos en electricidad y contar con una factura de la luz más barata cada mes? Se trata de un objetivo que prácticamente todo el mundo tienen en mente. Y es que con unos buenos hábitos de consumo eléctrico podemos llegar a reducir considerablemente nuestra factura de la luz. Y aunque pueda parecer una cantidad pequeña si solo la contamos como un ahorro mensual, si lo extrapolamos a lo largo de los años nos ahorraremos una cantidad significativa de dinero.

Pero en este sentido, no solo podemos cambiar nuestros hábitos de consumo para intentar hacer un uso de la energía más responsable. También se puede apostar por utilizar artículos más modernos y eficientes. Electrodomésticos que, además de ofrecernos todas las comodidades que necesitemos, gastan mucha menos electricidad que otros modelos más antiguos porque son más eficientes. Y esto es algo que podemos conocer gracias al etiquetado energético de los electrodomésticos.

¿QUÉ ES EL ETIQUETADO ENERGÉTICO?

Ya sea para comprar un electrodoméstico Braun en Jaén u otro de cualquier otra marca, resulta muy importante tener en cuenta el etiquetado energético. Se trata de una etiqueta que se implantó hace más de 20 años, en 1995, en la Unión Europea. Su finalidad es promover la venta de los productos de este tipo que mejores características de eficiencia energética ofrecen.

¿Cómo lo consiguen? Otorgando a cada uno de los aparatos una calificación en función de su consumo de energía. Inicialmente los electrodomésticos podían recibir una calificación que iba de la G, la etiqueta menos eficiente, a la A, la que menos consumía. Pero en 2009 el etiquetado energético se modificó y a día de hoy también existen las categorías A+, A++ y A+++.

Este etiquetado que mide la eficiencia energética de los productos se basa en el coeficiente energético de cada uno de ellos. Es decir, la relación que se obtiene de la potencia del artículo y su consumo real. De este modo, es muy sencillo conocer los electrodomésticos que son más eficientes a la hora de adquirir uno nuevo ya que la etiqueta energética suele ser visible.

¿CÓMO INTERPRETAR LAS ETIQUETAS?

Estas etiquetas son de uso obligatorio en Europa para las lavadoras ,secadores, lavavajillas, frigoríficos, congeladores hornos y fuentes de luz domésticas. La importancia de prestar atención al etiquetado tiene que ver directamente con el ahorro de electricidad. Por ejemplo, un producto calificado con A+++ llega a ofrecer un 30% más de eficiencia que uno que solo tiene una A.

Y si esos datos de eficiencia energética los extrapolamos al consumo, puede suponer ahorros muy significativos a lo largo del año. Sobre todo si se tratan de productos que tienen un uso continuo como pueden ser televisores, lavavajillas o neveras.

Ahora que ya conoces todo lo que implica el etiquetado energético y su relación con la eficiencia te será más fácil consumir menos energía. Sin embargo, debes saber que esto no es lo único que puedes hacer para que el consumo eléctrico en tu hogar sea más reducido. En este artículo de Naturgy nos ofrecen 10 formas con las que podremos reducir nuestros gastos en energía de una forma muy sencilla.

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